A propósito de la superpoblación que ataca al Valle de
Cocora por cuenta del turismo desbordado, se hace necesario establecer algunas
regulaciones que apunten al menos reducir
el impacto que al sistema produce la sobrecarga de humanos y autos.
En en nuestro país hay algunas experiencias bien
interesantes:
- Los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en varias ocasiones han cerrado el acceso al público a los lugares que para ellos son sagrados.
- En el 2016 los campesinos de los pueblos del Cocuy y Guican cerraron el acceso a la Sierra Nevada del Cocuy, pues sus fuentes de agua estaban amenazadas, a este movimiento se sumaron los pueblos indígenas u’wa.
- Cormacarena, una comunidad de la Macarena, en varias temporadas han clausurado el ingreso a Caño Cristales, una de las maravillas colombianas igualmente atacadas por el turismo desmedido, y ante la necesidad de cuidar el parque por la reducción del caudal de agua.
Entonces vale la pena
plantear algunos interrogantes:
¿Nos afecta a todos los quindianos este problema o es solo
un problema de Salento?
¿Cuándo nuestra comunidad quindiana va a tomar decisiones al respecto del daño que hacemos al Valle de
Cocora y en general toda esta zona?
¿ y qué tal si
aprendemos de indígenas y campesinos?

