viernes, 5 de octubre de 2012

LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION

Muchos autores han propuesto diversas denominaciones para calificar la nueva época en que vivimos, algunos de esos términos son: “sociedad de la información”, “sociedad del conocimiento”, “sociedad postindustrial”, “hipercapitalismo”, “sociedad informacional”, “era digital”, etc . Independientemente de los nombres asignados a la era actual, existe consenso en afirmar que se ha producido una importante y profunda transformación de las estructuras y de los patrones de vida y cultura de los ciudadanos, así como de las relaciones sociales.

Una de las características de la actual sociedad es que observan fenómenos como el de nuevos usos de Internet y de los medios de comunicación. Entre ellos podemos citar los mensajes de texto, la mensajería instantánea, el crecimiento de la conectividad a Internet en la casa o en la oficina mediante dispositivos inalámbricos. Este cambio de paradigma responde a la interacción de diferentes procesos de orden tecnológico, económico y cultural. Si bien se ha venido gestando paulatinamente a lo largo de la historia, es durante los últimos años cuando se evidencia el impacto y las repercusiones que tendrá en nuestro modus vivendi tanto individual como colectivo.

En el campo de la educación el nuevo contexto de la sociedad actual requiere replantear los modos de actuación docente y los procesos de aprendizaje así como las metas, formas y métodos de enseñanza. Es indudable que hacen falta no sólo recursos técnicos sino también, y sobre todo, recursos humanos. Las vertiginosas innovaciones científicas y fundamentalmente tecnológicas suponen un importante desfase de conocimientos teóricos y prácticos del cuerpo docente en todos los campos de estudio. La formación permanente del profesorado, en consecuencia, puede orientarse al desarrollo de destrezas de búsqueda y tratamiento de información a través de las nuevas tecnologías para su uso con fines educativos.

La noción de “sociedad del conocimiento” fue utilizada por primera vez en 1969 por el universitario Peter Drucker y profundizada en estudios publicados por investigadores en la década de los 90. Esta noción, surgió casi al mismo tiempo que los conceptos de “sociedades del aprendizaje” y de “educación para todos a lo largo de toda la vida”. La noción de sociedad del conocimiento también es inseparable de los estudios sobre la sociedad de la información, suscitados por el desarrollo de la cibernética. Desde los años sesenta hasta la trilogía de Manuel Castells, dedicada a la “era de la información”, publicada a finales de los años noventa. La noción de sociedad de la información sintetizó en cierto modo las transformaciones y tendencias descritas o vislumbradas por los primeros precursores: penetración de la tecnología, nueva economía del conocimiento, nuevas formas del trabajo, etc.

 El auge de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ha creado nuevas condiciones para la aparición de sociedades del conocimiento. La sociedad mundial de la información, en gestación, sólo cobrará su verdadero sentido si se convierte en sociedades del conocimiento. La noción de sociedad de la información se basa en los progresos tecnológicos. En cambio, el concepto de sociedades del conocimiento comprende dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más vastas (UNESCO, 2005).

Desde los trabajos realizados por Robert Hutchins (1968) y Torsten Husén (1974): (1) la expresión “sociedad del aprendizaje” (learning society) se refiere a un nuevo tipo de sociedad en la que la adquisición de los conocimientos no está confinada en las instituciones educativas (en el espacio), ni se limita a la formación inicial (en el tiempo). En un mundo cada vez más complejo en el que todo individuo puede verse obligado a ejercer varias profesiones en el transcurso de su existencia, es indispensable seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida. Al tiempo que se arraigaba la noción de sociedad del aprendizaje, Peter Drucker (1969): (2) diagnosticó la aparición de una sociedad del conocimiento (knowledge society) donde lo más importante es “aprender a aprender”.

En las sociedades del conocimiento emergentes se da efectivamente un círculo virtuoso, en el cual los progresos del conocimiento producen a largo plazo más conocimientos, gracias a las innovaciones tecnológicas. De esta manera se acelera la producción de conocimientos. La revolución de las nuevas tecnologías ha significado la entrada de la información y del conocimiento en una lógica acumulativa que Manuel Castells ha definido como “la aplicación del conocimiento y la información a los procedimientos de creación, procesamiento y difusión de la información en un bucle de retroacción acumulativa entre la innovación y sus utilizaciones prácticas” (Castells, 1996).

El nacimiento de una sociedad mundial de la información, como consecuencia de la revolución de las nuevas tecnologías, no debe hacer perder de vista que se trata sólo de un instrumento para la realización de auténticas sociedades del conocimiento. La información y el conocimiento son, por lo tanto, nociones muy distintas.

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